ROBARTE TIEMPO EN NAVIDAD

dav

Un día te robé 24 horas de tu espacio. Pude contemplarte mientras dormías, y cuando desperté, tú me regalaste una sonrisa al abrir los ojos. El café para dos del desayuno me supo mejor. Las miradas de la gente por la calle se me hicieron invisibles, porque tú estabas conmigo. La copa de vino en la comida y tu compañía me rompieron los miedos. El brillo de la Navidad en la Plaza Mayor llenó de magia nuestras horas, iluminando por un instante los sueños que llevamos escondidos en nuestra cabeza. Alguno lo compartimos, porque somos así, nos gusta el mismo color de luz.

Papá Noel nos encontró en la puerta del Sol y nos vio tan llenos de sueños que quiso compartir con nosotros una fotografía, nos prometió que algún deseo sería cumplido, sobre todo el volver a vernos el próximo año compartiendo tiempo, porque ese regalo nos sobra y nos basta para sonreír. El bullicio de la gente en la cola de Doña Manolita para tentar a la suerte nos envolvió durante una hora. Y compartimos también los números del futuro, soñando con viajar a París o a Roma si el día 22 nos sonríe esa suerte.  Y nos seguían iluminado las luces navideñas por la Gran Vía, y a mí me parecía que la calle estaba sola contigo en medio, a pesar de que se hallaba abarrotada de gente , llenos de bolsas con regalos, sin darse cuenta que el mejor regalo es la persona que los acompaña, pero esa, es la parte fea de la Navidad.  Y volvimos a la Puerta del Sol, entonces yo me imaginé  comiendo allí las uvas en Nochevieja contigo, mientras sonaban las campanadas, para recibir el nuevo año. Cuando volví  a la realidad, me tuve que conformar con una simple foto de los dos   bajo el árbol que guardé  como recuerdo.

Y entonces yo fui feliz. Te seguí robando tiempo y tú te dejaste, hasta que anocheció, y el encanto de aquella cena en una calle de Madrid por Navidad me unió más a tu tiempo. El cansancio acechaba y nos fuimos a compartir habitación a un hotel con el encanto del Madrid de siempre. Una casa de techos altos  y escaleras de madera que, de seguro, sus paredes guardaban montones de historias como la nuestra.

Te volví a mirar sin que te dieras cuenta. Te quedaste dormido. Entonces me arrancaste una sonrisa. Te di un beso en la frente , pero dormías, entonces me di cuenta que siempre querré volver a cometer el mismo delito: Quiero volver a robarte tiempo en Navidad… Y quiero que tú me dejes. La condena es lo de menos…

#CONCURSOCUENTOSNAVIDADZENDALIBROS

#CUENTOSDENAVIDAD

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One comment

  1. pedro · 22 Days Ago

    Una historia muy tierna y muy bien escrita. Enhorabuena. Y aunque te condenen…el robo habrá merecido la pena.

    Yo también participo con mi cuento “imposible”
    https://elpedrete2.blogspot.com/2018/12/zenda-cuentos-de-navidad.html

    Me gusta

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